Me aburrí de ser Community Manager

Con el riesgo de sonar incoherente o demasiado rebelde y contestaría, decidí ponerle este título a mi primer entrada del 2017. Teniendo en cuenta que los titulares solo son la llamada a la acción, los invito a leer hasta el final antes de empezar a lanzar piedras contra mi perfil.

Empecé el año estrenando trabajo y reiniciando el cerebro; si bien sigo en la misma compañía y con varias de las funciones que tenía anteriormente, este nuevo rol ha traído consigo cambios importantes, radicales y definitivos para mi vida; los cuales, valga la cuña, me tienen más feliz que marrano estrenando lazo. Ha sido un bonito inicio de año.

Y aunque, en este mismo blog y en muchas de mis redes, podrán encontrar cientos de artículos que defienden la labor del community manager y la importancia de este en las organizaciones, debo confesarles que me quité un peso enorme de encima al dejar de administrar una cuenta corporativa; por primera vez en 4 años en mis dispositivos sólo están mis redes y soy libre de trinar sin el miedo constante a que por cualquier desequilibrio del universo mis bobadas quedaran publicadas en la cuenta de la empresa.

Si, puede que sea lo más trivial e irrelevante de todo este cambio, pero es lo que más tranquila me tiene. Ya no me da miedo desconectarme un rato y encontrar un desastre a mi regreso, ni estoy metida un domingo en Twitter pensando que publicar cuando todo el mundo está hablando de fútbol y películas. Me liberé, un poquito, de la esclavitud de las menciones, los likes, los shares, los trolls y los seguidores fugitivos que amenazaban mis indicadores.

Ojo: no vayan a creer después de toda esta catarsis que odié mi trabajo en los últimos años, porque no es así. Lo amé y lo disfruté, viví grandes momentos cubriendo grandes eventos desde una cuenta de Twitter y tuve la libertad de muchas veces salirme del molde para poder innovar en este universo de medios que cambia todos los días. Fui feliz y lo valoré; pero ya era hora de trascender (hace un ratico). 

Pero todo esto no va sólo a desahogarme con ustedes, ni a chicanearles con mi nueva vida; sino que a raíz de todo esto, de la crisis previa al cambio y otras cosas que he visto en los últimos tiempos, creo que es hora de empezar a revaluar ese rol que todos defendimos tanto y con el que muchos nos abrimos campo en medio de organizaciones que no estaban muy convencidas de lo digital.

Creo que la época de la batalla ya pasó, a las buenas o a las malas, las empresas entendieron lo importante que es tener una estrategia digital, administrar bien sus canales y cuidar sus presencias; hoy, la gran mayoría de las organizaciones cuentan al menos con 1 persona en este rol, o con una agencia que los apoya en su estrategia. Y aunque siguen existiendo casos, donde las redes y la web son manejadas por la secretaria o el hijo millennial del dueño, en la mayoría vemos personas muy competentes en estos cargos. Aplausos para todos!!!

Pero después de la batalla y la adrenalina llega la calma y la comodidad, luego de defender con todos los argumentos posibles un rol que nacía del dinamismo de los medios digitales, nos sentamos a hacer lo mismo con una pasividad que asombra (hablo en plural y me incluyo porque yo también caí en eso). Limitamos nuestras estrategias a un número de publicaciones, a fotos bonitas y un par de links para ampliar la información; nos sentamos a ver crecer las comunidades mientras les entregábamos lo mismo y nos atuvimos a pequeños presupuestos, como la excusa para no crear más.

Dejamos pasar grandes momentos para hacer las cosas diferentes, dejamos de aprovechar nuevas plataformas por miedo de dejar lo que ya teníamos construido, no escuchamos a nuestras audiencias y seguramente, muchas veces nos convertimos en cuentas y marcas aburridas en la red. Entramos a nuestra zona de confort.

Este es un llamado a Ramón (mi sucesor en la empresa) y todas las personas que hoy están detrás de grandes, pequeñas y medianas cuentas, a todos los que están hoy sábado pensando que publicar o sufriendo por lo que no dejaron programado; un llamado para que lleven el estandarte de un rol que vale la pena y que es fundamental en cualquier organización, pero sobre todo, es un llamado para que vayan un poquito contra la corriente, exploren nuevas formas de hacer las cosas, escuchen a sus audiencias, y den peleas cuando valga la pena salirse del molde. Les aseguro, que no sólo mejorarán sus indicadores, sino que serán mucho más felices. 

Mis mejores deseos para todos en este 2017; espero que nos leamos un poco más y celebremos por lo alto los 5 años de #TICenTacones. 

2 comentarios en “Me aburrí de ser Community Manager

  1. Yo empecé como CM hace unos 6 años hace unos 4 me empecé a involucrar con otros temas de Internet con los cuales hoy trabajó. Desde la posición en la que estoy ahora veo que hay muchos CM que como explicas en el Post se quedaron en su zona de Confort. Siguen haciendo lo que se hacía en 2012 y en 2017 las cosas funcionan de otra forma. Seguramente en unos 2 años pase lo mismo. Estamos en un momento en el que las cosas cambian a toda y solo sobrevivirán los que estén al tanto de esos cambios.

    1. Hola Diana! Muchas gracias por tu mensaje, que pena la demora en responderte. Me encanta tu reflexión viniendo de alguien que está en el sector. Te pregunto ¿Qué haces o qué le recomendarías a otros CM que hicieran para salir de su zona de confort? ¡Siempre bienvenida por acá!

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